martes, 23 de abril de 2013

2º CASO TRAS LA PISTA: La contabilidad de Luís

Para Luís era un auténtico suplicio tener que ponerse a revisar las facturas de la contabilidad de su negocio al final de cada trimestre. Sus amigos sufrían sus cambios de humor cuando llegaban esos días y aún peor cuando tenía que hacer la declaración de la renta. Continuamente le pedían que dejase esa tarea a un profesional, bien que lo contratase o que llevase las facturas a una asesoría. Sin embargo Luís no hacía caso y se empeñaba en que él era suficientemente capaz de sacar adelante su negocio.

Cuando Luís abrió su pequeña imprenta contrató a dos personas, una de las cuales, tras varios años en el negocio, se jubiló y dejó en su puesto a su hijo Alfredo. Entre los tres se valían para llevar adelante el negocio. Luís, como propietario se encargaba de la administración, compra de material y búsqueda de clientes. Pedro que empezó en el negocio junto a él, se encargaba de la maquinaria y su vida estaba entre las tintas, el papel y las encuadernaciones. Por su parte, Alfredo se ocupó, tras la jubilación de su padre, de las tareas de venta en la tienda, reparto de los trabajos con la furgoneta y el archivo de los papeles oficiales de la imprenta.

Aquella tarde cuando Noemí entró en la oficina para ver como estaba su amigo Luís, lo vio rodeado de papeles por todas partes. Al abrir la puerta de la oficina no se atrevió a dar un paso para entrar, ya que hasta el suelo estaba sembrado de montoncitos de facturas. -¿Cómo lo llevas, Luís? -, le preguntó desde la misma puerta. - ¡Luís!, ¿qué como vas con la contabilidad de este trimestre? - volvió a insistir. En ese momento levantó la cabeza de un albarán en el cual había clavado sus ojos y que mantenía entre sus manos. - Mal, muy mal, querida Noemí, llevo tres días intentando cuadrar las cuentas de estos tres últimos meses y sigo sin conseguir explicarme cómo es posible que tenga un descuadre de 3000 euros. - ¿3000 mil euros? - preguntó sorprendida Noemí, a la vez que se acercaba a su amigo sorteando los papeles que inundaban el suelo.

- Vamos a ver Luís, ¿cómo es posible que te falte tanto dinero? - No, no es que me falte - respondió Luís. - Verás se trata más bien de que parece que no he pagado este albarán del mes de noviembre por ese importe y se encontraba dentro de la carpeta donde guardo las que ya han sido abonadas a mis acreedores, y por más que busco la factura del pago me temo que deberé abonarla nuevamente. 
  

Nº cliente
Fecha de envio
Cif/nif
002345
31/11/2010
746500077G


Albarán: 2456
CANTIDAD
CONCEPTO
MODELO
PRECIO
% IVA
% DTO
IMPORTE
50


50



50



Tinta cian 20 l.

Tinta magenta
20 l.

Tinta roja
20 l.
234


235



236
16,47


16,47



16,47
18


18



18

1000


1000



1000
                                                                                                                                  TOTAL    3000


- ¿Estás seguro que ya las has abonado? , quizás se traspapelara a esa carpeta por error. - ¡No, no estoy seguro de nada! – le respondió nervioso. Ni tan siquiera sabía que existía y menos aún por tal cantidad. No me explico como se me ha podido pasar, con lo cuidadoso que tú sabes que soy para estas cosas.

- Algunos albaranes corresponden a pedidos de material que luego no se llegan a realizar, ¿has pensado en eso?, quizás no corresponda a ninguna deuda real - dijo Noemí, para ayudarle un poco. - Eso mismo pensé al principio cuando empecé a repasar las facturas hace tres días, pero esa misma tarde me llamaron de la empresa, a la cual se le deben los suministros relacionados en el albarán, reclamando el pago.

- Si no es mucha molestia, me gustaría ver ese albarán - Le pidió Noemí a la vez que alargaba la mano. Tras inspeccionarlo brevemente, levantó la vista del papel y exclamo: - Olvídate del tema y espero que después de este susto pongas la contabilidad de tu empresa en manos de un contable, así como que vayas pensando en despedir a Alfredo.

¿Qué vio la inspectora Noemí en el albarán para tranquilizar a su amigo? ¿Por qué le aconsejó que despidiera a Alfredo?

Para ayudarte a averiguarlo sigue estos consejos:

1.- Lee atentamente todo el texto.

2.- No des soluciones sin pensar si tiene lógica o no.

3.- No se trata de una adivinanza, si no de razonar con los datos del texto.

4.- Si no logras encontrar la solución mira atentamente el dibujo y vuelve a releerlo.

Si aún no lo sabes contesta estas preguntas que te servirán de pista:

1.- ¿En que se diferencia un albarán y  una factura?
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2.- ¿Qué mes estaba revisando Luis?
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3.- ¿Todos los meses tienen los mismo días? ¿Cuáles más y cuales menos?
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La respuesta es:



Si lo has logrado sin ayuda, eres un fenómeno, si no, no te desanimes en el próximo pon más atención en la lectura y en el dibujo y verás cómo lo logras.

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